En busca de ballenas en Húsavík

No hace falta ser fan de Jacques Cousteau para desear ver de cerca a una ballena. Estos mamíferos gigantescos son fascinantes, muy inteligentes, han inspirado centenares de historias y, aún a día de hoy, todavía hay cosas que no llegamos a comprender sobre su comportamiento. Por eso, aunque es interesante ver a cualquier animal en su estado salvaje, las ballenas revisten de un atractivo único.

Hay muchos lugares en el mundo en los que puedes ir a avistar ballenas, pero nosotros hemos escogido la bahía de Skjálfandi, en el norte de Islandia, para probar por primera vez. Salimos desde Húsavík… ¡y vaya si avistamos! Ballenas jorobadas, rorcuales y también orcas nos acompañaron durante una salida de tres horas en un barco eléctrico de la empresa North Sailing. ¿La guinda del pastel? Un montón de simpáticos frailecillos nadando en las frías aguas islandesas y sumergiéndose a cada intento de foto.

Elegimos North Sailing porque organizan este tipo de salidas desde los años 90 y porque en su descripción especifican su preocupación por preservar el entorno natural en el que trabajan. De hecho, todos sus barcos son antiguos pesqueros restaurados y adaptados a esta nueva función, tres de vela y algunos eléctricos, buscando el menor impacto medioambiental y sonoro posible. Pensamos que los animales no están para divertirnos, y que la oportunidad de verlos de cerca en su entorno natural es un privilegio. El auge de las salidas para avistar ballenas no está exento de riesgos para el medioambiente, por lo que nos parece fundamental optar sólo por empresas que se tomen la preservación de la naturaleza muy en serio.

Habíamos escogido la primera salida del día para evitar cruzarnos con los numerosos grupos de turistas que se mueven en autobuses y que suelen llegar a media mañana. North Sailing nos proporcionó unos monos impermeables muy calientes (como un anorak de cuerpo entero) que nos pusimos sin rechistar encima de nuestra ropa al escuchar a la guía afirmar que si teníamos calor en tierra, estaríamos bien en el mar. Efectivamente, hacía frío. Y no hubo que esperar más de un cuarto de hora desde que abandonamos el pequeño puerto para ver (o en mi caso, sólo oír) a la primera ballena.

Durante tres horas, a los gritos de “whale at two!” (“¡ballena a las dos!”) o “orca at nine!” (“¡orca a las nueve!”), siguiendo las clásicas indicaciones horarias que siempre hemos visto en el cine, nuestra guía iba señalando las apariciones de los mamíferos. Por si no queda claro: imagina que el barco es un reloj gigante y la parte delantera (la proa) apunta a las 12 del mediodía. La popa o parte trasera serían las 6, la derecha las 3 y la izquierda las 9. De esta manera, la veintena de pasajeros podíamos saber rápidamente hacia dónde mirar. La observación de ballenas se convertía en un juego: buscábamos al animal con la mirada (o la cámara, o ambas), llenábamos el aire de oohs y aahs y, una vez se sumergía, contábamos el tiempo de zambullida (en torno a los cuatro minutos) para volver a buscar ansiosos la reaparición del animal, que podía pasar por debajo del barco y reaparecer en la otra punta.

Las explicaciones por parte de la guía de North Sailing eran didácticas y se encargaban de mantener la atención de los pasajeros durante los lapsos de tiempo en los que no podían avistarse animales. Aprendimos que es muy raro ver orcas en mayo, cuando suelen haberse ido todavía más al norte, o que Húsavík es un buen lugar para ver ballenas porque en su bahía desembocan varios ríos que la llenan de alimento para los animales marinos.

El único pero que debemos mencionar sobre esta experiencia es sobre el tentempié que se ofrecía ya de vuelta al puerto: ¡piedad para los que nos mareamos a bordo! ¡ofrézcanlo en tierra!

¿Cuánto cuesta?
El tour más sencillo (Húsavík Original Whale Watching), que es el que hicimos nosotros, cuesta 10.500 coronas islandesas por persona, unos 80€.
¿Cuánto dura?
3 horas. Es mejor si llegas con algo de antelación para ponerte el mono.
¿En qué idioma son las explicaciones?
En inglés. ¡Pero si entiendes los números podrás seguir las indicaciones para saber dónde mirar!
¿Lo recomiendo? Sí, pero si te mareas toma precauciones… o alimentarás a los peces.

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