Europa Express

“Un viaje en tren, de Lisboa a Moscú, con cien escritores de todo el continente”. La promesa de Europa Express, en su portada, no puede ser mejor. Este libro del escritor catalán Xavier Moret recoge su experiencia como participante en el “Tren de la Literatura”, una excéntrica y genial iniciativa impulsada por el escritor alemán Thomas Wohlfahrt en el año 2000 que pretendía reforzar la importancia y la variedad de la cultura europea. O dicho en las palabras de Wohlfahrt:

“Se trata de reunir escritores de cuarenta y tantos países, ponerlos en contacto, pasearlos por la realidad europea y ver qué sale. Por una parte, interesa mostrar que la Europa cultural es una a pesar de las muchas fronteras. Por otra, queremos favorecer el contacto entre autores de diferentes países para eliminar los muros culturales que puedan existir”.

Suena interesante, ¿verdad?

Pero éste es uno de esos libros a los que cuesta darles una oportunidad. Y es que antes de empezar el primer capítulo el lector encuentra el mapa del viaje y descubre que no es un viaje de Lisboa a Moscú, sino de Lisboa a Berlín pasando por Moscú. El viaje sigue pareciendo emocionante, pero ¿por qué no lo habrán expresado como fue? Señores editores: no nos gusta que nos mientan.

Seguimos la lectura y no pasan ni veinte páginas hasta que se da una primera descripción de aquellos escritores participaron en el viaje. Casi todos eran hombres y Xavier Moret cita a una “feminista airada” que protesta porque sólo un 30% eran mujeres. Bien por Moret por resaltar lo que veíamos desde que empiezan las descripciones de los participantes. Mal por dar a entender que subrayarlo es propio de feministas airadas.

Aun así, seguimos leyendo. Y afortunadamente los pequeños baches del principio quedan atrás, como los kilómetros que el Expreso de la Literatura va recorriendo a lo largo de los capítulos.

Página a página, Xavier Moret desgrana la rutina del viaje, burlándose de los discursos soporíferos y casi calcados que les recibían en la mayoría de ciudades, usando siempre el tren como metáfora de Europa. Su pluma es afilada con los políticos y los burócratas, pero amable con los habitantes de los países que van atravesando. Así, por ejemplo, explica cómo Kaliningrado y Minsk, dos de las etapas menos agradables para los escritores, valieron la pena por la acogida de sus ciudadanos.

El libro fluye con facilidad y el lector conoce las sorprendentes costumbres de algunos países, como el particular doblaje polaco a las películas (el famoso Lektor). La variedad de escenarios contrasta con los protagonistas, los escritores viajeros, que poco a poco van conformando un grupo unido, conociéndose mejor, y el lector aprende a anticipar, por ejemplo, que cada vez que se menciona al islandés Einar va a suceder algo divertido.

Uno de los elementos que más hemos disfrutado de este libro es un juego que Xavier Moret intercala con la prosa: listas (en clave de humor) de las mayores aportaciones de los países representados en el tren a la cultura europea. Destacamos también, porque nos ha hecho sonreír, el capítulo 22, “Vida Nómada”, que describe la vicisitudes que ha experimentado cualquier viajero después de llevar ya muchos días en el camino. E incluye una cita de Erasmo de Rotterdam que bien valdría la pena imprimir bien grande:

“Los ingleses son enemigos de los franceses sólo porque son franceses, los bretones odian a los escoceses sólo porque son escoceses. Los alemanes no pueden ver a los franceses y los españoles no pueden verse entre ellos. Oh, perversidad de los hombres, a quien la diversidad superficial de los nombres de sus países sirve para dividir. ¿Por qué no se reconcilian, con todos los valores que tienen en común?”

Si te gusta la literatura y los viajes, disfrutarás Europa Express.

¿Cuánto tiempo he tenido este libro en la mesilla? Un mes, lo admito. Costó arrancar.
¿Para qué viajes me puede ayudar? Será útil para cualquier viaje que vayas a hacer con grupos grandes, porque te ayudará a entender por qué se crean lazos afectivos entre quienes viajan juntos y cómo sucede.
¿Cómo lo he leído? En papel, en la edición en catalán de 2001 de Columna de Viatge.
¿Lo recomiendo? Sí, ¡dale una oportunidad!

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