Francia rural: pueblos franceses que no conocías y merece la pena visitar (Parte I)

¡Hay vida más allá de París! Francia es un país que casi parece pensado para hacer viajes en coche y, aunque los nombres de las grandes ciudades brillen con luz propia, está repleto de pueblos preciosos que merece la pena visitar. ¿Te subes a nuestro coche virtual para hacer la ruta?

Empezaremos por el sur:

Saint Jean Pied de Port

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Este pueblecito cercano a la frontera española es el inicio del famoso Camino Francés, una de las rutas más utilizadas para recorrer el Camino de Santiago. De Saint Jean Pied de Port os encantarán las casitas, de un estilo muy similar al que se encuentra en el País Vasco o Navarra, y cuyas puertas y contraventanas están pintadas de rojo vivo. Merece la pena pasear por la rue de la Citadelle y cruzar el puente del siglo XV. Desde allí podréis admirar las casas antiguas junto al río, muchas de las cuales todavía conservan algunas de las inscripciones originales sobre sus puertas. ¡Hay una antigua panadería en la que podréis leer el precio del trigo en 1789!

Souillac

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A 170 kilómetros al norte de Toulouse, en el departamento de la Dordogne, Souillac alza sus murallas medievales junto al río Borrèze y Dordogne. Merece la pena darse un paseo por este antiguo pueblo repleto de edificios medievales. Aquí podréis visitar una antigua abadía que se reconstruyó en el siglo XVII después de las Guerras de Religión, y puede ser un buen campamento base para explorar la región, el valle del Lot y otros pueblos bonitos de los alrededores, como Collonges-la-Rouge o Rocamadour. 

La Roque Gageac

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¡Una pequeña joya! Con sus casitas de piedra extendiéndose entre una pared de piedra y el río Dordogne, este pueblecito parece sacado de una postal. Está considerado uno de los pueblos más bonitos de Francia y la apariencia de sus casas apenas ha cambiado en los últimos 300 años. Destaca el Manoir de Tarde, un edificio de torres puntiagudas que perteneció a un historiador y astrónomo.

Arles

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Más o menos a medio camino entre la frontera español e italiana, Arles os sorprenderá con un ambiente mediterráneo. Esta localidad está repleta de ruinas romanas y podréis visitar el anfiteatro o los baños. Pero sin duda, una de las cosas que hacen famosa a Arles es su pasado artístico. Vincent Van Gogh vivió aquí desde febrero de 1888 hasta mayo de 1889. ¡Y en menos de un año pintó unos 300 cuadros! Arles, sin duda, le inspiró, y si os apetece podréis visitar algunos de los escenarios que pintó siguiendo un tour especializado, podréis reconocer obras tan conocidas como Noche Estrellada o Cafetería por la noche.

Chamonix

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En las faldas del Mont Blanc, la montaña más alta de Europa Occidental (¡4.810 metros!), Chamonix es un pueblo típicamente alpino. Sin duda más conocido que el resto de los de la lista, pero que nos gusta tanto que no hemos podido evitar incluirlo. Aquí se encuentra una de las estaciones de esquí más antiguas de Francia y se puede tomar el teleférico de la Aiguille de Midi, que dejará al viajero a más de 3.800 metros de altitud en solo 20 minutos. ¡Chamonix es un paraíso para los amantes de la montaña y los deportes al aire libre!

 

Y tú, ¿conoces algún pueblecito del sur de Francia que te haya encantado? La semana que viene os contaremos más sobre pueblecitos del norte en la segunda parte de este post.

¡Vente con nosotros al norte! Lee la segunda parte: Francia rural: pueblos franceses que no conocías y merece la pena visitar (Parte II)

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