Historias Nómadas: Islas Lofoten

Historias Nómadas es una sección para el testimonio de otros viajeros. Siempre habrá destinos que no hayamos tenido oportunidad de visitar o rincones que se nos hayan escapado en nuestros viajes. Saber de la experiencia de otras personas es enriquecedor porque nos ayuda a entender otras maneras de viajar, otros enfoques y, por supuesto, también es muy útil para planificar nuestro viaje si algún día queremos visitar ese rincón del mundo.

Empezamos esta sección con unos protagonistas muy especiales, mis padres.

Nómadas Eusebio y María Jesús
Viajan en…
Autocaravana
¿Por qué las Islas Lofoten?
Las Lofoten eran un destino que estaba en nuestra mente desde hacía muchos años. Aunque ya conocíamos Noruega, ¡queríamos adentrarnos en esta región más apartada y norteña!

Más allá del Círculo Polar, en la costa noruega, las islas Lofoten desafían a los vientos y las mareas. Son un destino muy deseado por los viajeros amantes de la naturaleza, porque tienen el regusto de lo inexplorado y sus montañas escarpadas se recortan casi de manera imposible contra el horizonte. Con carreteras que en muchos kilómetros son puentes, rojas cabañas de pescadores e incontables fiordos, estas islas son un lugar perfecto para ver el famoso sol de medianoche, avistar ballenas o, sencillamente, disfrutar del aire libre.

Eusebio y Maria Jesús, autocaravanistas con muchos kilómetros a sus espaldas, nos cuentan cómo fue su viaje:

 

¿Cuánto tiempo dedicasteis a vuestro viaje a las Islas Lofoten?

En total fueron 21 días, pero necesitamos 3 para ir desde España hasta la península escandinava y otros 3 para volver. Es decir, estuvimos 15 días en Escandinavia, incluyendo nuestro trayecto de aproximación a las Lofoten por Suecia y Finlandia hasta Tromsø (desde donde sale el ferry a Senja) y la vuelta hasta el sur de Noruega. En total, en las Lofoten, estuvimos unos 9 días.

Para quienes nunca hayan viajado en autocaravana, este viaje puede sonar a locura. ¿Fue muy pesado? ¿Cómo cruzasteis el mar Báltico?

¡No es ninguna locura! [Risas] Sencillamente tiene que gustarte conducir y viajar en autocaravana. Nuestro ferry a Escandinavia salía de Rostock (Alemania) hasta Trelleborg (Suecia). Preferimos cruzar el mar en ferry en lugar de utilizar el puente danés de Øresund porque es más económico y, además, el trayecto desde Rostock era bastante corto. En apenas seis horas estábamos en Suecia y el precio total (para dos personas y una autocaravana) fueron 132€.

Para volver utilizamos una ruta diferente. ¡Así podíamos ver cosas nuevas en nuestro trayecto de vuelta! Necesitamos dos ferries para volver al continente: el primero, de Helsingborg (Suecia) a Helsingør (Dinamarca), y el segundo, de Rødbyhavn (Dinamarca) a Puttgarden (Alemania).

Viajando en autocaravana, ¿tuvisteis problemas para encontrar lugares donde pernoctar?

No, es fácil encontrar un sitio para quedarse a dormir. Desde áreas específicas para autocaravanas (de pago) hasta párkings municipales. En las Lofoten no ponen problemas para que las autocaravanas pernocten, aunque sí son muy cuidadosos con los residuos. Para no incumplir ninguna norma, es importante vaciar los residuos de la autocaravana en los lugares específicamente señalados para ello, que se van encontrando en las áreas de servicio a lo largo de la carretera.

No está de más tener en cuenta que estas islas son cada vez más un destino popular entre los autocaravanistas, por lo que, a veces, falta espacio. Aunque hay muchas áreas de descanso y pernocta para autocaravanas, el número de autocaravanas es incluso mayor. Por eso, nosotros siempre viajamos con una guía y un mapa actualizado que indique dónde podemos encontrar otro lugar para pasar la noche. Esta página es una de nuestras consultas frecuentes para buscar áreas de autocaravanas.

¿Qué os ha llamado la atención en esta región?

Las iglesias de madera de esta zona son muy pintorescas. En Kabelvåg hay una muy importante que se considera la “Catedral” de Lofoten por sus grandes dimensiones. Dentro, está llena de barcos colgados, ¿te imaginas algo así en España?

También son muy curiosos los secaderos de bacalao. En las Lofoten llevan siglos exportando este pescado a todo el mundo, y en cada pueblo hay un secadero de pescado al estilo tradicional. Nosotros visitamos las Lofoten en julio y, al parecer, en esta época del año buena parte de la pesca se ha vendido ya, por lo que en mucho secaderos sólo vimos las cabezas de los peces.

Algo que nos llamó mucho la atención es el tamaño de las casas. ¡Son muy pequeñas! Probablemente se deba a que no hay mucho espacio y los inviernos son muy duros, así que será más sencillo calentar una casa pequeña. Además, curiosamente, muchas son como palafitos, con parte del suelo apoyado en tierra firme y otra parte son vigas verticales que se hunden en el agua. Todas las casas son de madera y están pintadas de colores, ¡sobre todo de rojo!

Sobre los noruegos, sin duda hay que destacar que todos aquellos con los que nos topábamos hablaban inglés perfectamente. Chapeau.

¿Y el clima?

Bueno, uno ya sabe que no está viajando al Caribe… Llovió todos los días. La temperatura era más bien fresca, de entre 9 y 12 grados como máximo. ¡Recomendado llevarse un anorak aunque sea verano!

¿Cómo fue cruzar el Círculo Polar Ártico?

¡Pues no hay una línea claramente marcada, claro! Se indica por medio de diversas señales y carteles que la gente tiene costumbre de cubrir con pegatinas de su lugar de origen.

¿Qué tal el sol de Medianoche?

Cuando viajamos a las Lofoten, a finales de julio, había 24 horas de luz. Resulta algo extraño, así que bajábamos los oscurecedores de la autocaravana a las 22h para ir tomando consciencia de que era “de noche”. En Hamn i Senja hay un observatorio [segunda foto de este artículo, ndr] para ver el sol de medianoche desde el que pudimos hacer algunas fotos sorprendentes. Para quienes nos hemos criado en latitudes más bajas, tantas horas de luz resultan un fenómeno fascinante y atractivo, aunque extraño.

¿Qué es lo que más os gustó?

La verdad sea dicha: la isla de Senja, que no es propiamente parte de las Lofoten. Los paisajes allí son espectaculares y hay menos gente. Aunque las islas Lofoten nos gustaron muchísimo, nos las esperábamos más salvajes. Por eso, Senja, que queda más alejada de las rutas turísticas habituales, nos pareció preciosa.

De las Lofoten en sí, el pueblo Å (como podéis ver, con un nombre larguísimo), que es el último, nos pareció muy bonito. También Nusfjord, donde todo el pueblo es una atracción turística y pagas unas 50 coronas para que te entreguen una pegatina de visitante que tienes que llevar visible. O Svolvær, donde había un mercado de productos artesanales: bacalao, reno ahumado, tejidos, herramientas, mantas… Y si tuviéramos que recomendar un museo, nos quedamos con el museo vikingo de Borg.

¿Algún consejo para quien quiera planificar su viaje a las Islas Lofoten?

Las Islas Lofoten disponen de una red de carreteras turísticas que se puede consultar online, aquí. ¡A nosotros nos resultó muy útil para planificar nuestra ruta! Para quienes viajen en coche o autocaravana como nosotros, es importante saber que en Noruega hay muchos puestos de peaje y la mayoría son de cobro automático. Así que hay que registrar la tarjeta de crédito en AutoPASS para que todo sea más fácil.

Otra cosa a tener en cuenta para quien se decida a hacer un viaje por carretera en las Lofoten es el precio del combustible: nosotros lo pagamos a 1,51€ el litro, bastante más caro de lo que cuesta en España, a tener en cuenta en la previsión de gastos.

¡Ah! Y si alguien se anima a viajar en invierno, cuando apenas hay horas de luz, seguro que tendrá oportunidad de ver auroras boreales. Existen varias páginas web, como el Aurora Service o la Universidad de Alaska, que informan de la probabilidad de que se de este fenómeno lumínico.

 

*Todas las imágenes de este post han sido cedidas por Eusebio Lloret.

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