La maleta perfecta en 10 pasos

Premio para quien no le resulte familiar la siguiente escena: llegas a tu destino, algo cansado aunque estás emocionado por todo lo que vas a ver. Abres tu maleta en busca de ese objeto que deseas utilizar antes de acostarte y… no está. Te lo has dejado.

¡Que no te pase más! Sigue estos diez consejos y tu próxima maleta será sencillamente perfecta:

1. Hazte una lista

Obvio, ¿no? Ésta es la mejor manera de evitar dejarte algo. Es buena idea que la hagas al detalle, es decir, no apuntes sencillamente “jerseys”. Toma nota de cuántos necesitarás exactamente en función de los días que vas a estar fuera y de los posibles percances, sobre todo si eres especialista en mancharte.

2. Consulta la previsión meteorológica

Cuando nos desplazamos a otro país es fácil olvidar que el clima no sólo puede ser más frío o más cálido, sino también más variable. Infórmate bien y adapta la ropa que vayas a llevarte a la previsión. Un consejo extra: las prendas de secado rápido son las más útiles para climas extremos.

3. Toalla, ¿sí o no?

Dependerá de si viajas a un hotel, un albergue, un camping, un apartamento… Muchos alojamientos ofrecen la información sobre si tienen toallas y sábanas (y si están incluidas en el precio o no), pero si no la has visto, asegúrate la jugada y ponte en contacto con ellos para salir de dudas. Si al final tienes que llevarte una toalla, opta por una de microfibra: ocupan muy poco y se secan muy rápido.

4. Invierte en un neceser transparente

Aunque vayas a facturar tu equipaje, tu neceser te acompañará en más aventuras. Hazte con un neceser de plástico transparante y con cremallera y así te servirá también si no facturas y necesitas llevar los líquidos cumpliendo la normativa de seguridad.

5. Pesa tu equipaje

Si viajas en avión y no quieres pasar un mal trago, lo mejor es pesar tu equipaje antes de salir de casa. Hay muchos sitios que venden pequeñas básculas de mano que cumplirán esta función de maravilla, pero si no quieres comprarte una o se te ha echado el tiempo encima, puedes recurrir al viejo truco de pesarte en tu báscula de casa con y sin maleta: (peso de viajero + maleta) – (peso de viajero) = peso de maleta. Recuerda que la mayoría de aerolíneas permiten un máximo de 10kg en el equipaje de mano y 23kg para cada maleta facturada.

6. Tunea tu maleta

Por mucho que a tí te parezca la maleta más original y más bonita del universo, los fabricantes no la han hecho exclusivamente para tí y tienes muchos números de coincidir con alguien que tenga la misma. Ponle pegatinas, una etiqueta con tus datos o átale un cachirulo. Lo importante es que sea fácil de identificar.

7. Pliega como un campeón/campeona

Hay muchos trucos para aprovechar el espacio al máximo. Algunos viajeros son grandes defensores del “roll, don’t fold”: enrollar las prendas sobre sí mismas en lugar de plegarlas. Aunque técnicamente ocupen el mismo espacio, es más fácil colocarlas en la maleta y hacer sitio para otras cosas. Aprende como hacerlo aquí.

Otros defienden que el “bundle packing“, plegar todas las prendas juntas, es la mejor manera de ahorrar espacio. Y como para gustos hay colores, si te pones a buscar encontrarás todo tipo de ideas y técnicas, como ésta, que propone empaquetar toda la ropa de un día dentro de un par de calcetines.

8. Llévate una bolsa para la ropa sucia

Aunque hayas conseguido hacerte la maleta como un profesional, todos sabemos que lo difícil es mantenerla ordenada durante el viaje. Para no mezclar las prendas limpias con las sucias, llévate una bolsa donde puedas ir guardando todo lo que ya no vayas a ponerte. Además, ¡será más fácil para hacer la colada una vez llegues a casa! Si no tienes otra cosa, una bolsa de plástico cumplirá esta función, pero lo mejor es que utilices una bolsa de tela, preferiblemente de algodón. Puedes reutilizar alguna tote bag de propaganda que tengas en casa o lanzarte a un pequeño proyecto y coserte una tú mismo con un retal.

9. No te pases con el calzado

Es muy tentador querer llevarse dos o incluso tres pares de zapatos a un viaje, pero no debes olvidar que tu espacio y peso son limitados. Opta por un calzado cómodo que vaya a servirte para todo lo que quieras hacer y no te haga cantar como una almeja (aunque tus botas de montaña sean una pasada, igual no hace falta que te las lleves para pasear por una ciudad, del mismo modo que unas sandalias de tacón no serán el mejor calzado para un viaje en el que vayas a caminar mucho). Eso sí: haz sitio para unas zapatillas de estar en casa ligeras y para unas chanclas si vas a tener que usar duchas compartidas. Después de un largo día de turismo, cuando te calces las pantuflas, verás qué contento estás de dejar por un rato tus sudadas zapatillas.

10. No olvides tu pack de emergencia

El pack de emergencia será diferente para cada uno. Incluso puede variar en función de tu destino. ¿De qué estoy hablando? De aquellas cosas que pueden hacer que un pequeño inconveniente en tu viaje no pase de ahí. Por ejemplo: unas pinzas de depilar que te sirvan para quitarte una astilla o unas pastillas que te ayuden a cortar la diarrea porque te has pasado con la comida local. Cuanto más viajes, más evolucionará tu pack de emergencia.

 

¿Nos cuentas tus trucos o las cosas más curiosas que te has llevado de viaje en los comentarios?

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