Los lugares más impresionantes de la costa de Irlanda del Norte

¿Y si te decimos que una de las carreteras más bonitas del mundo no está tan lejos?

En Irlanda del Norte, la Causeway Coastal Route bordea, sinuosa, la bellísima costa de la región. Desde Belfast y hasta Derry/Londonderry, o al revés, esta estrecha carretera te llevará a lugares que parecen (y a veces son) sacados de una película.

La carretera costera del Causeway no es muy larga: tiene unos 190 kilómetros, así que es posible organizar una ruta muy variable en función del tiempo del que dispongas. Desde un intenso día a cinco más tranquilos, se presta a viajes muy diversos y sólo tendrás que estar preparado o preparada para conducir por el lado izquierdo de la calzada. (Más sobre eso aquí).

Nosotros la recorrimos en varios días y ésto fue lo que más nos gustó:

 

Los Glens of Antrim

A tan sólo unos pocos kilómetros de Belfast, los Glens of Antrim son nueve valles o glens en la región de County Antrim. Son famosos porque el paisaje que ofrecen corta la respiración: verdísimo, casi feérico. ¡Cómo no va a ser éste el hogar de los leprechaun!

Aquí podrás hacer senderismo, pasear por la costa (si el día está despejado, se puede ver Escocia) o asistir a alguno de los muchos festivales de música que se celebran en verano. Ballygally, Glenarm, Carnlough, Cushendall o Cushendun son sólo algunos de los pueblos que puedes visitar. Si lo que más te gusta es la naturaleza, no te pierdas el Glenariff Forest Park.

 

Carrick-a-rede rope bridge

¡Un must! Este lugar es justo lo que promete: un puente de cuerda. Quizá estés pensando que te estamos recomendando una bobada, pero te prometemos que aunque sólo sea un puente, vale la pena parar a verlo.

Lo encontrarás a unos 2km al este de Ballintoy y 7km al oeste de Ballycastle, si haces la ruta desde Belfast. Ojo, si quieres cruzarlo tendrás que pagar una entrada de £5,90, pero valdrá la pena; los 25 metros de altura sobre el nivel del mar impresionan. Una vez al otro lado hay un pequeño islote con un embarcadero para pescadores.

 

Giant’s Causeway

Si estabas pensando en viajar a Irlanda seguro que sabes de qué estamos hablando. Si aun así nunca has oído hablar de la Calzada del Gigante, no te preocupes, te lo explicamos: The Giant’s Causeway es una formación geológica basáltica que se originó hace millones de años a causa del enfriamiento de lava basáltica. Cuando se enfría la lava basáltica se forman unos característicos prismas poligonales (y, sobre todo, hexagonales). Estas columnas, unas junto a las otras y erosionadas por el clima, resultan tan perfectas que parecen baldosas creadas por la mano humana. The Giant’s Causeway es probablemente el conjunto de columnas basálticas más famoso del mundo, por su extensión y por el bonito entorno en el que se encuentra.

Al otro lado del mar, en Escocia, la Calzada del Gigante tiene su homóloga en Neist Point, en la isla de Skye. La leyenda irlandesa dice que había dos gigantes, Finn y Staffa, que siempre se estaban peleando y tirándose piedras. De tanto lanzarse rocas, formaron un camino en el mar que Staffa terminó destruyendo en su huída del gigante irlandés.

 

Dunluce Castle

A sólo 8 km de la Calzada del Gigante, este castillo medieval en ruinas se erige al borde de un alto acantilado. Ocupado por cristianos y por vikingos, este castillo está tan en el borde del acantilado que el viento y las mareas han causado estragos y se han llevado una parte de sus muros. Dice la leyenda que, hace muchos años, parte de la cocina se desmoronó hacia el mar y los nobles que entonces lo habitaban abandonaron el castillo. Sin embargo, aunque la pared norte sí cayó al mar en el siglo XVIII, la cocina sigue intacta a día de hoy.

¡Ah! Y si ves algún cañón decorativo, puede que sea alguno de los que los habitantes del castillo recuperaron cuando en sus costas naufragaron algunos de los barcos de la armada española.

 

Downhill Demesne

Downhill Demesne and Hezlett House es el nombre completo de este lugar protegido (como muchos otros de la lista) por el National Trust británico. Se trata de la antigua mansión de Downhill y sus enormes jardines. Hoy en ruinas, Downhill House se quemó, fue reconstruida y volvió a sufrir grandes destrozos durante la Segunda Guerra Mundial.

Es un buen lugar para dar un largo paseo al atardecer (¡con lo largos y bonitos que son los atardeceres en Irlanda del Norte!) y caminar desde la antigua mansión hasta el Musseden Temple, lo más visitado de este lugar. El templo Musseden, al borde del acantilado, se construyó como una biblioteca para la sobrina del obispo de Derry, entonces propietario de la casa. Desde aquí, las vistas hacia el mar y la costa son magníficas. Y si dejas el templo a tu espalda y miras hacia la playa que se extiene a tus pies, haz memoria. ¿No habías visto esa playa antes en un capítulo de Game of Thrones?

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