Reykjavík: un paseo por la capital más septentrional del mundo

No hay nada como descubrir una nueva ciudad de la mano de un local. ¿Cómo conocer si no las pequeñas historias, las anécdotas, los lugares escondidos? Cuando alguien nos explica sus detalles, hasta los sitios más emblemáticos y reconocidos parecen cobrar vida y adoptar una personalidad propia.

Por eso, en Nuevos Nómadas adoramos los free walking tours, que permiten disfrutar de las ciudades con el cariño de quien la conoce en profundidad y la vive cada día. Como os contamos en un post sobre Varsovia, este tipo de tours se han extendido ampliamente y suelen funcionar de manera parecida: en determinados días, a cierta hora, un guía claramente identificable para el viajero iniciará un paseo guiado por la ciudad para quien desee unirse. Los participantes no están obligados a pagar nada, pero se anima a dar una propina al guía para que esta forma de turismo sostenible, flexible y maduro pueda seguir existiendo.

 

Un free walking tour en Reykjavík

Hemos probado el free walking tour de City Walk, que nos recomendaron en la oficina de turismo de la capital islandesa. Desde la plaza del Parlamento (“Austurvöllur”) hasta el Ayuntamiento, durante dos horas paseamos guiados por Jóhannes, que desgranó datos históricos, cifras y anécdotas.

Éste fue un tour de descubrimientos. Por ejemplo, de unos pilares grises que pasan desapercibidos en la plaza del centro de la ciudad y que representan la fundación de Reykjavík. Al parecer, el primer habitante de la ciudad islandesa escogió el emplazamiento lanzando dos grandes troncos al mar: allá donde vararan, se asentaría. Y si te fijas bien en algunos elementos decorativos presentes en bancos o alcantarillas, descubrirás un dibujo de esos dos troncos.

¿Y qué hay de la cultura islandesa? Durante este tour podrás conocer la historia detrás del hanskie, un guante para beber sin pasar frío del que se sienten muy orgullosos. Sonreirás cuando te señalen estatuas de fornidos héroes con los labios pintados de rojo por los colectivos LGTB, y sonreirás aún más cuando te expliquen que no se han molestado en limpiarlo porque a nadie le molesta. En la capital del que según multitud de estudios es el mejor país del mundo para ser mujer, tu guía tampoco olvidará enseñarte un monumento a la lucha feminista que representa un típico patrón de tejido islandés. Pasearás por una ciudad ecléctica en la que se celebran concursos anuales de belleza de árboles y, casi con toda seguridad, verás el puesto que sirve los mejores perritos calientes del mundo. O, al menos, eso dice Bill Clinton.

Una particularidad de este tour es que hay que inscribirse con antelación. Es un proceso muy rápido y sencillo que puedes hacer a través de su página web o solicitándolo en la oficina de información turística. No es necesario que reserves plaza con mucha antelación, ¡puedes incluso apuntarte unos minutos antes de que empiece! Pero debemos confesar que no nos gustó tener que apuntarnos: esto generaba una rigidez de horarios y coartaba la posibilidad de cambiar de opinión. Además, temíamos recibir spam (aunque no ha sucedido). En la próxima visita a Reykjavík, repetiremos con City Walk.

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