Sobre el hielo del Vatnajökull

¿A quién no le han brillado los ojos viendo un documental de exploradores en algún lugar remoto de nuestro planeta? El deseo de explorar y conocer mejor el mundo que nos rodea es intrínseco al ser humano, pero algunas gestas quedan, sencillamente, muy lejos de la vida cotidiana de cada uno de nosotros.

Por eso, cuando se presenta la oportunidad de participar en una actividad fuera de lo común, como hacer una excursión por uno de los glaciares más grandes del mundo, el explorador que llevamos dentro salta de alegría. ¡Y vaya brincos que pegaba el mío de camino al parking de Skaftafell, en Islandia!

El glaciar Vatnajökull ocupa la friolera de 8.190 kilómetros cuadrados, casi una décima parte del territorio total de Islandia. Esta impresionante masa de hielo tiene multitud de lenguas que se precipitan desde las alturas hasta el nivel del mar. Incluso, en algunos puntos como el lago glaciar de Jókulsárlon, directamente en el mar.

El parque natural de Skaftafell es el punto de encuentro para diversas empresas especializadas que ofrecen tours, escaladas y caminatas por algunas de las lenguas glaciares de la zona. En Nuevos Nómadas elegimos una excursión de medio día con Glacier Guides, de quienes nos convenció la experiencia y la buena impresión fruto de opiniones y crónicas online.

No nos equivocamos.

Aunque veníamos equipados con material de montaña (botas, pantalones impermeables, anorak, gorro y guantes), el personal del puesto revisó nuestras prendas para asegurarse de que no tendríamos problemas. Para quienes no dispongan de este material o no puedan llevárselo hasta Islandia, Glacier Guides alquila de todo allí mismo.

A la hora convenida, un grupo de unas 15 personas salimos en el autobús de la compañía hasta la base del Falljökull, el “glaciar que cae”, una de las numerosísimas lenguas del Vatnajökull. (Una pista: en islandés, jökull significa glaciar, así que ya sabes lo que quieren decir todas las palabras que terminan así). Nos acompañaban Josh y Dan, dos guías británicos que tuvieron mucha paciencia con nosotros y la aversión de nuestras botas a los crampones.

La excursión que hicimos, “Glacier Explorer“, duró algo más de 5 horas y podemos decir que tuvo varias partes:

  1. Un paseo sobre tierra firme durante el que pudimos conocernos con nuestros guías y nos explicaron el preocupante retroceso de los glaciares debido al cambio climático.
  2. Una explicación teórica sobre el uso de los crampones, el casco y el piolet antes de empezar a caminar sobre el hielo.
  3. Ascensión por la lengua glaciar y la zona de crevasses o grietas, en la que hay que tener especial cuidado.
  4. Ascensión (con cuerdas) por la parte más empinada del glaciar e inicio del descenso.

Hay que destacar que, en principio, este tour es de una dificultad media y no implica el uso de cuerdas. No obstante, durante la ascensión se nos unió un tercer guía, Ned, que nos animó a abrir una nueva vía y, visto el entusiasmo del grupo, el grado de dificultad aumentó ligeramente.

 

Recomendamos sin reparos probar esta experiencia durante tu viaje a Islandia. Caminar y moverse entre los antiquísimos bloques de hielo que conforman un glaciar tiene cierto peligro, y es importante no aventurarse sobre ningún glaciar sin los conocimientos adecuados o sin un guía. Ésta es sin duda una buena opción para probarlo. Te garantizamos que te quedarás con ganas de volver.

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